Ser pedagoga para mí no es solo acompañar procesos de aprendizaje, es buscar que hay de especial en cada persona y observar que historia hay detrás de cada mirada. Todas merecen ser escuchadas con la misma importancia.
Desde pequeña me inspiraron personajes con empatía y amor hacia los demás, que luchaban no por ellos mismos, por un interés personal, si no movidos por la fuerza de otros, por las conexiones humanas que creamos y el amor.
Ahora visto desde un punto más pedagógico, me inspira el ejemplo de personajes como Urokodaki Sakonji en Demon Slayer, quien no veía a sus discípulos únicamente como futuros cazadores de demonios, sino como personas con sueños, miedos y fragilidades. Él los acogía como si fueran sus propios hijos, protegiéndolos y guiándolos más allá del entrenamiento, porque entendía que la fortaleza nace de un equilibrio entre disciplina y amor. LLevar esta metodología a la práctica es un principio en mi: Los estudiantes no son números, y su valor no se puede medir de esa forma.
Saber trabajar con la vulnerabilidad, es otro punto a tener muy en cuenta y es muy vocacional en mi, sobre todo en un mundo que cada vez es más egoísta e individualizado, donde la exclusión sigue dejando traumas, heridas, brechas. Mi propósito es luchar contra esas barreras, tal como lo hacen protagonistas que cambian su destino o no sé dejan arrastrar por su contexto. Por ejemplo Naruto, quien transformó el dolor del rechazo en fuerza para conectar con los demás. Creo que acompañar a quienes se sienten fuera de lugar es una forma de devolverles su autoestima y el poder de creer en sí mismos.
También priorizo sacar lo mejor de cada persona, como lo hace All Might en My Hero Academia, que más allá de su fuerza física, tenía la capacidad de reconocer el potencial de sus estudiantes y motivarles hasta lograr lo que no pensaban que podían hacer, sacando su máximo potencial. Pienso que ser pedagoga es precisamente eso, ver y observar que talentos puede tener, como podemos desarrollarlos, confiar cuando otros dudan, y ofrecer las condiciones para que cada uno se desarrolle a su propio ritmo.
Soy una pedagoga que escucha, acompaña y guía para transformar. Alguien que cree que la educación es el espacio donde todos pueden encontrar un lugar, crecer y ver que "dentro de sí mismos pueden contener el universo." (Rafael lechovsky.)